ROBERT - Trayectoria Deportiva - Sporting Career

El futbolista madrileño se formó en las categorias inferiores del Real Madrid C.F. Con 18 años fue cedido al Unión Adarve donde cuajó un gran año en la División de Honor Juvenil siendo el "pichichi" del grupo con 24 goles, lo que le llevó a firmar con el Rayo Vallecano S.A.D. En 2007 volvió al Unión Adarve y fue convocado con la Selección de Madrid para el Campeonato UEFA de Regiones. 2008-2010 permaneció en el filial del Getafe S.A.D., entrenando dos meses con el Primer Equipo, a las órdenes de Miguel González "Michel". En Junio de 2010 finalizó contrato con el club azulón y firmó por el C.F. Rayo Majadahonda donde ha cuajado dos años brillantes acabando máximo goleador del grupo en la última temporada con 19 goles. Después dio el salto de categoría con el Club Deportivo Leganés donde jugó un Play Off de ascenso a 2ª División. La pasada temporada firmó en el Atlético Sanluqueño acabando la temporada en la UD San Sebastián de los Reyes. Este verano ha firmado en el Trival Valderas de Alcorcón en el Grupo II de 2ªB, donde se espera que sea un gran año tanto para el club como para el jugador.

lunes, 21 de marzo de 2011

Trival Valderas 0-0 Rayo Majadahonda

El fútbol no fue justo con el TriVal. Por merecimientos, por intenciones, por juego, el conjunto de San José de Valderas hizo méritos para alzarse con la victoria, pero en este escenario emergió la figura de Galán. Todos los intentos locales encontraron la respuesta del cancerbero majariego. Las sacó de todos los colores, de mil formas distintas, sosteniendo de manera firme y segura a su equipo para desesperación de La Canaleja y erigiéndose el héroe de un encuentro que apenas existió durante el segundo periodo.


Y fue así porque la primera parte no fue más que un carrusel de imprecisiones, con dos equipos muy espesos y que se respetaron enormemente. Marcos Jiménez, ante la baja de Cidoncha en el doble pivote, había apostado por retrasar a Lozano en busca de mayor creatividad en el centro del campo, con velocidad en las bandas en las figuras de Seidel y Cata, y Dani Santos como nexo de unión con la referencia en el ataque, Edu García. La propuesta ofensiva quedó en agua de borrajas, ya que el TriVal no tuvo en ningún momento el control del esférico y apenas se asomó en ataque. El juego se enmarañaba una y otra vez en la línea medular, sin capacidad de mando y dominio alguno por parte de los dos conjuntos.

Bajo este marco, el Rayo Majadahonda parecía encontrarse más cómodo. Bien parapetado atrás, con una excepcional David que crece partido a partido, el cuadro de Pedro Calvo imprimió el ritmo que le interesaba al choque a la espera de que la mordiente y calidad de sus hombres de arriba pudiese desnivelar la balanza, pero ni Portilla ni Popler que no parecían tener su día ni el trabajo de Robert ni las conducciones de Óscar hacían peligrar la coraza de la defensa local. 
El paso por los vestuarios trajo consigo la mejor versión del TriVal. Expuso más, jugó mucho mejor, por talento, ganas y decisión, metiendo una marcha más al encuentro y saliendo con otra intensidad. Combinó, hizo mayor uso de los costados, arriesgó y mereció, pero al final no concretó.

Lozano se hizo el jefe de la medular. Hiló fútbol con intención estética y contenido, ayudado por la fuerza y el arrojo de Boria que se multiplicó. Cata recordó por instantes al de la temporada pasada, la clase y desparpajo de Seidel animó aún más la ambición local y la entrada al campo de Toni proporcionó mayor presencia en el ataque.

Con estos ingredientes, lo lógico y normal es que el TriVal llegase con relativa facilidad al área majariega. Y lo hizo, acumuló ocasiones de todos los tipos, pero apareció Galán. Primero rechazó una volea de Lozano tras una jugada magnífica de Seidel, luego un cabezazo en el área pequeña de Edu cuando La Canaleja ya cantaba el gol y para terminar un testarazo a bocajarro de Barba. Un sinfín de paradas que amargaron las ilusiones locales.

En esa hoja de ruta, donde la diosa fortuna dio la espalda al TriVal,también fue clave una decisión de Alonso Campos. El colegiado no pitó un claro penalti de Quique por manos, sacándolo fuera del área. Un error mayúsculo más si cabe cuando estaba al lado de la acción. Y el fútbol pudo ser aún más cruel para los de San José de Valderas si Portilla, en una contra del Rayo Majadahonda muy bien llevada, hubiese estado más acertado de cara puerta. Tuvo dos opciones de remate. La primera tropezó con Flores y la segunda la envió fuera.

Ahí murió el partido, un encuentro donde el TriVal debió ganar, no solo por juego, también por propósitos y empeño ante un Rayo Majadahonda que pecó de conformista, que no ambicionó el triunfo para acercarse a los puestos de privilegio y que no se hizo acreedor del punto que se llevó de La Canaleja.



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